La tecnología, el comercio y la economía han estado avanzando. Creando fuentes de intercambio comercial distintas de las monedas legales actuales, dando forma a la creación de un mundo globalizado que es casi cien por ciento digital.
La aparición de una forma de pago como las “criptomonedas” es, sin duda, una parte fundamental de estos avances. En términos generales, las criptomonedas pueden definirse como activos virtuales que utilizan cifrado criptográfico para garantizar su propiedad y asegurar la integridad de las transacciones. También controlan la creación de unidades adicionales, es decir, para evitar que alguien haga copias, por ejemplo, mediante una foto, entre otros. Estas monedas no existen en forma física, ya que normalmente se almacenan en una billetera digital. Ahora bien, según el Banco de México, un Activo Virtual puede definirse como:
Una unidad de información no representa la tenencia de ningún activo subyacente a la par. Y es identificable de manera unívoca, incluso fraccionalmente, almacenada electrónicamente.
El control de emisión se define utilizando protocolos predeterminados a los que terceros pueden suscribirse.
Tiene reglas que impiden que réplicas de la unidad de información o sus fracciones estén disponibles para transmisión más de una vez simultáneamente.
Al tratarse de un activo virtual y no físico, muchos países han propuesto diversas acciones para lograr su reconocimiento. Y para permitir que las transacciones se realicen a través de dichos medios tecnológicos. Algunos de estos países, por ejemplo, han permitido gradualmente la compra y venta de criptomonedas. Siempre que las casas de corretaje cuenten con la autorización oficial y reconozcan el uso de activos virtuales y bitcoines para llevar a cabo operaciones comerciales. Sin embargo, muchos otros países han estado explorando la necesidad de emitir su propia criptomoneda.
Según publicaciones recientes en México, el 12% de la población adulta posee alguna criptomoneda, lo que convierte a nuestro país en la novena nación con la tasa más alta de posesión de estos instrumentos a nivel mundial. Desde nuestro punto de vista, este porcentaje ha ido aumentando de forma exponencial, considerando que el uso de efectivo en el país sigue siendo cotidiano.
México se encuentra entre las 10 naciones con la tasa más alta de adopción de criptomonedas. Solo por detrás de Nigeria, que tiene una tasa de adopción del 24.2% de su población, Malasia (18%), Australia (17.7), Indonesia (16.75), Hong Kong (15.8%), Singapur (15.6%), India (15.4%) y Filipinas (13.3%).
Por lo tanto, las instituciones financieras en México han comenzado a realizar diversos estudios y emitir opiniones en la industria respecto del posible tratamiento fiscal que debería darse al uso de activos virtuales por parte de los contribuyentes. Tomando en consideración principalmente algunas de las recomendaciones del proyecto BEPS respecto de las estrategias de planificación fiscal utilizadas cuando existen ciertas discrepancias e inconsistencias entre los sistemas tributarios nacionales.
El marco jurídico actual de las criptomonedas
En todo el mundo, las criptomonedas se encuentran en diferentes situaciones legales dependiendo del país en el que se ponga el foco. En la mayoría de estas regiones, su uso para transacciones no está expresamente prohibido. Esto es precisamente lo que sucede en España, México y Estados Unidos.
Existe otro escenario legal en el que es posible realizar transacciones comerciales siempre que no intervengan bancos. Este es el caso en zonas como Canadá o Colombia. Mientras tanto, pagar con criptomonedas en regiones como Arabia Saudita o Vietnam está prohibido. Finalmente, son formalmente ilegales en algunos países, incluidos China y Marruecos.
Tributación de las criptomonedas
La tributación está comenzando a contemplar las criptomonedas, dadas las ganancias y pérdidas que pueden generar para los inversionistas. En el caso de España, se volvió obligatorio declarar las inversiones en criptomonedas en la Declaración de la Renta en 2021. En este nuevo modelo, se incluye una nueva casilla para monedas virtuales. Se requiere detallar las ganancias en “Ganancias y pérdidas patrimoniales derivadas de transmisiones de otros elementos patrimoniales”. Deben consignarse, específicamente, en una casilla [1626]. Las pérdidas también pueden declararse para obtener deducciones, siendo opcional en este caso.
En el marco europeo, los países con la tributación más atractiva para los inversionistas en criptomonedas son Portugal, Alemania y Suiza, ya que no requieren que se declaren las ganancias. En otros casos, los negocios digitales están empezando a entrar en juego sin una línea clara respecto de las monedas virtuales. Esto sucede con Bermudas y su “Ley de Negocios de Activos Digitales”, aprobada en 2018 y que excluye el pago de impuestos para las criptomonedas.
Podemos afirmar que el panorama está cambiando en todo el mundo con la irrupción de estos nuevos activos. Al principio, parecían una nueva tendencia, pero finalmente se han instalado como un producto de inversión más. Hoy en día, la mejor manera de ponerse al día para realizar inversiones y conocer la realidad del mercado es formarse con una Maestría en Finanzas. Esta puede ofrecer una mejor orientación sobre las finanzas del siglo XXI y sus diferentes tendencias. Entre los conocimientos principales que se enseñan están las criptomonedas y los nuevos conceptos de inversión.
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